domingo, 29 de junio de 2025

   Las estaciones


No te alejes después de tanto andar.

Nunca.


Veo que los pleitos, las guerras, crean surcos destructores.

Éstos te asustan. A mí me asusta tu alejamiento.

Tu mirada se vuelve ausente, tu cuerpo tembloroso, frío.

Apenas toma fuerza para poder contener el mío, más agotado y a punto de ceder.


No cedamos. No nos alejemos el uno del otro. Nunca. Y menos después de tanto andar.


La vida es eso.

Destrucción y creación constantes.

La vida, en espera del pájaro matutino quien, en turno, anuncie con su trinar el cambio de estación. Para volver a comenzar.

 


De la tierra de los volcanes 3

"Lo anterior"


Ahora yo ya vivo en la otra tierra de los volcanes. México, o el ombligo de la luna.

Tus ojos debieron haber ejercido una fuerza magnética para atraerme de vuelta aquí. Tus dibujos, tus figuras humanas.

Un ladrido, la luz que entra por la ventana sin persiana; pues a pesar de vivir en una (LA) gran ciudad latinoamericana y lejos de las zonas de huracanes y mallas anticiclónicas, la tormenta quebró nuestra antigüa ventana, llenando de humedad nuestra anterior persiana.


Un mensaje de renovación, de cambio.

Se va alejando en mí la náusea de una rutina, anterior, de imposición, de trabajo sin sentido, con gente sin alma.

Esa misma luz del sol que entra con rayos directos por nuestro nuevo ventanal augura una rutina de inicio con sentido.

Veo, a lo lejos, a la misma altura de nuestros dos majestuosos volcanes, al ave.

Viene hacia nuestro nido. Vuela lentamente pero con una dirección en mente.

Deja atrás las lluvias torrenciales y el calor extremo y trae consigo humedad, viento, nubes y paz.