De la tierra de los volcanes 3
"Lo anterior"
Ahora yo ya vivo en la otra tierra de los volcanes. México, o el ombligo de la luna.
Tus ojos debieron haber ejercido una fuerza magnética para atraerme de vuelta aquí. Tus dibujos, tus figuras humanas.
Un ladrido, la luz que entra por la ventana sin persiana; pues a pesar de vivir en una (LA) gran ciudad latinoamericana y lejos de las zonas de huracanes y mallas anticiclónicas, la tormenta quebró nuestra antigüa ventana, llenando de humedad nuestra anterior persiana.
Un mensaje de renovación, de cambio.
Se va alejando en mí la náusea de una rutina, anterior, de imposición, de trabajo sin sentido, con gente sin alma.
Esa misma luz del sol que entra con rayos directos por nuestro nuevo ventanal augura una rutina de inicio con sentido.
Veo, a lo lejos, a la misma altura de nuestros dos majestuosos volcanes, al ave.
Viene hacia nuestro nido. Vuela lentamente pero con una dirección en mente.
Deja atrás las lluvias torrenciales y el calor extremo y trae consigo humedad, viento, nubes y paz.
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